En el vasto mundo de la literatura fantástica, la magia no es solo una herramienta para encender fuegos o volar ; es también una metáfora profunda del alma. Entre las páginas de grimorios y hechizos arcanos, los sistemas de magia —divididos a menudo entre magia blanca y negra, caos y orden— se convierten en espejos de nuestros dilemas más oscuros y luminosos, revelando la eterna lucha entre la moralidad, el instinto y la razón.

Magia blanca y magia negra: luz y sombra interior
Desde las tradiciones más antiguas hasta las novelas modernas, la magia blanca y la magia negra simbolizan las dos caras del alma humana. La magia blanca, asociada con la curación, la protección y el sacrificio, encarna el deseo de preservar y construir. Representa los valores altruistas, el orden y la búsqueda de armonía. Aquellos que la practican suelen enfrentarse a pruebas de paciencia y rectitud, tentados por la inmediatez de soluciones más «oscuras».
Por otro lado, la magia negra simboliza el impulso de dominio, el deseo de poder sin límites y la aceptación de la destrucción como medio para un fin. No es siempre malvada per se, pero exige pagar un precio moral. Nos lleva a cuestionar dónde está la verdadera línea entre la ambición legítima y la corrupción. ¿Hasta qué punto es posible jugar con las sombras sin quedar atrapado en ellas?
Recomiendo: Sombras de magia (V.E. Schwab): La trilogía de Shades of Magic presenta cuatro versiones de Londres, cada una gobernada por diferentes niveles de orden y caos mágico. Londres Rojo representa el equilibrio entre magia y estabilidad. Londres Blanco es una ciudad devorada por el caos y la ambición descontrolada, donde la magia es salvaje y destructiva. Londres Gris carece de magia y, por tanto, simboliza el orden extremo hasta el punto de la monotonía. El protagonista, Kell, es un Antari, uno de los pocos capaces de viajar entre estos mundos. Su dilema central gira en torno a cómo usar su poder: ¿como un guardián del equilibrio o como un agente de cambio, incluso a costa del caos?
Caos y orden: la psique en equilibrio o ruptura
En las historias donde el caos y el orden son fuerzas cósmicas enfrentadas, encontramos una representación aún más psicológica. El orden, con sus estructuras y reglas, representa la mente racional y el deseo de control sobre uno mismo y el mundo. Es el intento humano de crear sentido en medio del caos de la vida, a menudo a costa de sacrificar espontaneidad o incluso libertad.
El caos, en cambio, simboliza la pasión, el instinto y la ruptura de los límites. Puede ser liberador, creativo y transformador, pero también destructivo. Los personajes que abrazan el caos suelen caer en una espiral de decisiones impulsivas, empujados por emociones incontrolables o traumas no resueltos.
Sin embargo, la literatura fantástica rara vez presenta el caos y el orden como simplemente bueno o malo. Como en la vida, el verdadero equilibrio se encuentra entre ambas fuerzas. Un exceso de orden conduce a la rigidez, mientras que el caos sin control puede devorar todo a su paso. Ese equilibrio, esa gama de grises es lo que hace grandes a los personajes e historias de nuestros libros favoritos. Un punto muy importante a tener en cuenta si eres escritor. Hace años los lectores dejaron atrás esos límites estrictos porque la verdad, no reflejan la realidad. Todos estamos hechos de esa eterna batalla de luz y oscuridad, y somos el resultado, el equilibrio líquido, siempre cambiante de esa eterna guerra.
Recomiendo: La novena casa (Leigh Bardugo): Esta oscura novela de fantasía contemporánea explora la magia en el contexto de sociedades secretas de la Universidad de Yale. Aquí, la magia negra y el caos son fuerzas tentadoras pero peligrosas, utilizadas para conseguir poder, influencia y conocimiento prohibido. La protagonista, Alex Stern, lucha con sus propios traumas y un pasado caótico, mientras intenta mantener el orden en un mundo que parece empujarla constantemente al borde de la destrucción.
¿Qué nos dice esto sobre nosotros?
Los sistemas de magia en la literatura fantástica no solo sirven para mover la trama; nos confrontan con nuestras propias contradicciones. Nos invitan a reflexionar sobre nuestras elecciones, tentaciones y valores. Cuando leemos sobre magos que deben elegir entre luz y sombra, caos y orden, nos enfrentamos a nuestra propia psicología: ¿Buscamos el control o abrazamos el cambio? ¿Cuidamos o destruimos para crear algo nuevo?
Quizá la verdadera magia no sea blanca ni negra, ni caótica ni ordenada. Quizá la verdadera magia resida en nuestra capacidad de encontrar el equilibrio, de danzar entre la luz y la oscuridad sin perdernos en ninguna de las dos. Aun sabiendo que nos perderemos, que existen y existirán esos momentos en que una u otra gane y eso también está bien, a veces tenemos que perderos para volver a encontrar los pasos en esa danza eterna.
Recomiendo: El priorato del naranjo (Samantha Shannon): Este libro épico de fantasía presenta la magia como una fuerza que puede salvar o destruir reinos, dependiendo de quién la maneje y con qué propósito. Hay una clara división entre diferentes tipos de magia, cada una con connotaciones morales y filosóficas distintas. La magia de la luz simboliza el orden y la tradición, mientras que el poder oscuro, vinculado a dragones y fuerzas antiguas, encarna el caos y la rebelión contra el status quo. Los personajes deben tomar decisiones que reflejan dilemas humanos: ¿seguir las reglas del orden establecido o arriesgarse y abrazar lo desconocido para cambiar el mundo?
