Desde tiempos inmemoriales, las mujeres han alzado la pluma como espada y el papel como estandarte, desafiando normas, rompiendo barreras y dejando huellas imborrables en la literatura.
«Durante casi toda la historia, anónimo era una mujer» Virginia Woolf
Aunque las manos que han escrito y las voces que han contado la historia a veces las han olvidado, hay mujeres que a pesar de todo escribieron, y también a pesar de todos los intentos, han llegado a nuestros días.
Safo de Lesbos susurraba versos de amor y deseo en la Antigua Grecia, cuando la voz femenina apenas encontraba eco.
Mary Shelley dio vida a Frankenstein, creando el primer gran relato de ciencia ficción y demostrando que la imaginación no conoce género.
Virginia Woolf exigió una habitación propia y nos enseñó la fuerza de la introspección y la libertad creativa.
Sor Juana Inés de la Cruz, enclaustrada en un convento, desafió a la sociedad con su intelecto y su poesía inmortal.
Toni Morrison narró con maestría la lucha, el dolor y la belleza de la identidad afroamericana, regalándonos historias que estremecen el alma.
Isabel Allende, con su realismo mágico, nos hizo viajar entre generaciones, amores y revoluciones.
Ellas empezaron e hicieron una de las partes más difíciles, muchas más continuaron y hoy en día, no concebimos el silencio impuesto por el género.

Fantasía en femenino
Si la literatura es magia, la fantasía es su hechizo más poderoso. Las escritoras están trazando nuevos mapas, subgéneros, despertando dragones dormidos y desafiando los límites de lo imposible.
Ya es de sobra conocida y siempre hay que nombrar a J.K. Rowling quien nos llevó a Hogwarts donde la magia vive en las varitas, la valentía y la amistad. Autora de la que no hace falta contar mucho porque todos conocemos su historia. Esta mujer escribió la historia de una generación y también de la literatura de fantasía.
La literatura de fantasía escrita por mujeres ha alcanzado un auge sin precedentes en la actualidad, redefiniendo el género con historias innovadoras, personajes complejos y mundos vibrantes. Con ellas surgen nuevos subgéneros o al menos, se les pone etiqueta aunque haya controversia con ello.
Las pioneras
Las escritoras pioneras en la literatura de fantasía abrieron caminos en un género que, durante mucho tiempo, estuvo dominado por voces masculinas. A finales del siglo XIX y principios del XX, autoras como Edith Nesbit sentaron las bases de la fantasía moderna con historias como Los niños del ferrocarril y Los buscadores de tesoros, donde la magia y lo cotidiano se entrelazaban de manera innovadora. Sin embargo, fue en el siglo XX cuando figuras como Ursula K. Le Guin revolucionaron el género con Terramar, una saga que introdujo una visión más filosófica y matizada de la magia, alejándose de los convencionalismos de la época. Octavia E. Butler, escritora de ciencia ficción y una de las más influyentes del género. Pionera como mujer negra en un campo dominado por hombres blancos, abordando en sus obras temas como la raza, el género, el poder y la supervivencia. Su estilo se caracteriza por narrativas envolventes, personajes complejos y el uso de la especulación social. Entre sus libros más conocidos están Kindred, Parable of the Sower y la trilogía Xenogenesis. Ganó múltiples premios Hugo y Nébula, además de ser la primera escritora de ciencia ficción en recibir la beca MacArthur. Su obra influyó en generaciones de escritores y sigue siendo relevante por su visión crítica del futuro.
Otra de las grandes precursoras fue Anne McCaffrey, primera mujer en ganar el premio Hugo en 1968, quien con su serie Los jinetes de dragones de Pern fusionó la fantasía con la ciencia ficción, desafiando las barreras entre géneros. Por su parte, Marion Zimmer Bradley reimaginó las leyendas artúricas desde una perspectiva femenina con Las nieblas de Avalón, dando voz a personajes que habían sido relegados a un segundo plano.
Angela Carter, publicó su segundo libro en 1967, La juguetería mágica, donde queda patente su interés por los cuentos infantiles y el psicoanálisis. Reinventó los cuentos de hadas clásicos con una mirada oscura, feminista y subversiva. Diana Wynne Jones, autora de El castillo ambulante y Charmed Life, sus historias están llenas de humor, inteligencia y personajes inolvidables. Escribió más de cuarenta libros desde que publicara por primera vez en 1973.
Robin Hobb, seudónimo de Margaret Astrid Lindholm Ogden, también escribió bajo el seudónimo de Megan Lindholm. Autora de Las leyes del mar y El asesino de reyes, construyó mundos ricos con tramas profundas y personajes complejos. Personalmente, autora muy muy recomendable.
N.K. Jemisin con su trilogía La Tierra Fragmentada rompió esquemas con una narrativa innovadora y un enfoque en diversidad y crítica social. Las historias de esta autora me fascinan, son de lectura obligatoria. Al igual que las de Naomi Novik, escritora de Un cuento oscuro, ha creado mundos mágicos inspirados en cuentos de hadas y leyendas europeas.
Me dejo a tantas sin nombrar, por suerte, hay más, muchas más. Buscadlas, encontradlas y leedlas. Estas autoras no solo expandieron los límites de la fantasía, sino que allanaron el camino para nuevas generaciones de escritoras, demostrando que la imaginación no tiene género y que la magia también puede ser contada desde la mirada de las mujeres.

Forjadoras de mundo: mujeres en la fantasía actual
Autoras como Sarah J. Maas, Leigh Bardugo y V.E. Schwab han demostrado que la fantasía no solo es un escape, sino también una poderosa herramienta para explorar temas como el poder, la identidad y la lucha contra la opresión. A través de sus narrativas, han creado heroínas que desafían los estereotipos, universos en los que la magia tiene reglas propias y tramas que combinan la épica con aquello que nos hace humanos.
Uno de los aspectos más destacados de esta nueva ola de escritoras es su capacidad para mezclar géneros y desafiar convenciones. Novelas como El Priorato del Naranjo de Samantha Shannon reimaginan la fantasía épica desde una perspectiva feminista, reinventó la fantasía épica con dragones, reinas y profecías olvidadas. Mientras, La novena casa de Leigh Bardugo fusiona lo oscuro y lo sobrenatural con el thriller contemporáneo, autora que también construyó el Grishaverse, un imperio de poder, sombras y ladrones irresistibles. V.E. Schwab nos mostró que hay más de un Londres y que la magia puede ser oscura, peligrosa y fascinante. O Sarah J. Maas que nos atrapó en mundos de faes, batallas épicas y romances inolvidables con Una corte de rosas y espinas. Saga que aún no está terminada y que tiene una legión de lectoras y lectores a la espera de su siguiente libro.
También han surgido historias que entrelazan la fantasía con el romance, como Alas de sangre de Rebecca Yarros, llevando la fantasía romántica a nuevas alturas, literalmente. Algunos de sus dragones tienen millones de seguidores. Esta autora inició un fenómeno que es muy difícil de ver. Consolidando más aún el fenómeno del romantasy y su impacto en la cultura literaria.
Estas escritoras no solo están conquistando las listas de los más vendidos, sino que están inspirando a una nueva generación de lectoras y escritoras a explorar la fantasía desde perspectivas diversas y frescas. Con narrativas que abordan temas actuales como la diversidad, el trauma y la resistencia, han demostrado que la magia puede ser tanto un símbolo de poder como una metáfora de la realidad. En un mundo donde la imaginación es el límite, la literatura de fantasía escrita por mujeres sigue expandiendo sus fronteras, demostrando que la magia también es un acto de revolución y un reflejo de la sociedad actual.
Estas autoras no solo escriben historias, crean universos. Universos donde las heroínas son tan feroces como los monstruos que enfrentan, donde la magia es poder y la imaginación no tiene fronteras.
Porque la fantasía es un reflejo de quienes soñamos despiertos. Y ellas, con sus palabras, nos enseñan a soñar más allá de lo imposible.

