Personajes: pedazos del alma de nuestra historia

Me encanta hablar sobre la construcción de personajes, ya lo he hecho en alguna otra entrada, pero creo que cuando escribes tienes que leer mucho sobre ellos, no solo novelas, también de cómo construirlos, de lo que hacen otros y sacar tus propias conclusiones, reflexionar. Y probar, probar mucho. Los errores están para aprender, así que vamos a cometerlos para ir puliéndonos como escritores.

Los personajes son el corazón de cualquier historia. Un lector puede olvidar el argumento de una novela, pero rara vez olvida a un personaje bien construido. Sin embargo, crear protagonistas y secundarios que sean complejos, creíbles y memorables no es tarea fácil. Muchos escritores caen en la trampa de los estereotipos y clichés sin darse cuenta. Pero… ¿son una trampa? Esto depende de cada uno, personalmente, me encantan los clichés, por algo lo son, pero sí es verdad que se le puede dar un vuelta, o mil. Vamos a verlo.

No evites los clichés, transfórmalos

Los clichés existen porque funcionan, pero eso no significa que debas usarlos sin un giro propio. Si tu personaje es «el héroe atormentado», déjale un trauma fuera de lo común. Tal vez no sea un soldado con un pasado trágico, sino un médico que abandonó la profesión porque se dio cuenta de que suponía demasiada presión y le iba más la easy life. A veces, los cambios en nuestras vidas no vienen dados por grandes sacudidas, a veces, las sacudidas más pequeñas lo derriban todo y el mundo no tiene que entenderlo.

Observa a tu alrededor, nos rodean un sinfín de espíritus, ah, no era así… Nos rodean un sinfín de clichés, observados porque cuando te detienes a verlos más de cerca puedes ver sus singularidades. Usa todo eso para crear a tus personajes. No te obsesiones con la originalidad, vuelve a mirar a tu alrededor, no hay originalidad, todos cumplimos en mayor o menor medida un cliché. Por algo el psicólogo Jung describió ocho tipos de personalidad.

La idea es coger una pizca de cada cosa que necesita y mezclarlo con maestría. La clave, recuerda, está en la mezcla.

Dale profundidad psicológica: El «por qué» lo es todo

Cada persona tiene una razón para actuar como lo hace. Tus personajes también. Piensa en qué los ha moldeado y cómo eso afecta su visión del mundo. No se trata solo de lo que hacen, sino de por qué lo hacen.

Hazte preguntas como:

  • ¿Qué evento marcó su infancia?
  • ¿Cuál es su mayor miedo?
  • ¿Cómo reacciona bajo presión?
  • ¿Qué mentira se dice a sí mismo?

Un personaje bien construido no es unidimensional. No siempre hará lo correcto, ni siempre se equivocará.

Ejemplo: En lugar de «el villano con un pasado oscuro», imagina a un antagonista que ni siquiera se percibe a sí mismo como el villano, sino como el verdadero héroe de la historia.

Evita etiquetas simplistas

El «héroe perfecto» y «el villano malvado» ya no funcionan. En la vida real, nadie es 100% bueno ni 100% malo. Un buen personaje tiene contradicciones y defectos que lo hacen humano. Por ejemplo, el villano puede tener un código ético muy muy específico, una línea que nadie sabe porque lo hace vulnerable pero que nunca cruzará. Esa ética específica no justifica el resto de mal que hace, no deja de ser un villano pero le da mucha más profundidad.

Por ejemplo, en vez de escribir el camino del típico personaje que es débil pero es la elegida o elegido y se vuelve fuerte, ¿por qué no hacerlo al revés? El fuerte, tiene que aceptar que es vulnerable. Por ejemplo, ¿por qué no hacer que el personaje lo intente pero que al final no lo consiga? Alguien puede entrenar y entrenar pero no tener la habilidad para hacerlo. Ya sé que la excusa en muchas de las historias que leemos es básicamente que o aprendes o mueres, pero quizá nuestro protagonista es más lista y aprende a sobrevivir de otra manera y lo de ser una super luchadora solo es una fachada, para sobrevivir también. Puede ser letal de otra manera.

Déjales defectos reales, no adornos superficiales

Los defectos hacen más atractivos a los personajes, pero… Torpeza adorable, inseguridad encantadora o un temperamento apasionado. Esos no son defectos reales.

Un buen defecto debe ser algo que genuinamente afecte su vida y le cause problemas. Puede ser una arrogancia que lo aísla, una falta de empatía que lo hace insensible, o quizá tiene TOC, ansiedad social o mira, tenemos personajes que tienen alguna adicción como Sherlock Holmes.

Usa detalles inesperados

Los pequeños detalles hacen que un personaje cobre vida. Un tic nervioso, una frase recurrente, un hábito peculiar. No abuses de ellos, pero un par de detalles bien elegidos pueden hacer la diferencia.

Haz que su evolución sea tangible

Un buen personaje cambia a lo largo de la historia. Lo importante es que su evolución sea creíble y gradual. Si tu personaje empieza la novela como un cobarde, no puede convertirse en un valiente líder en un solo capítulo.

Crea un arco de desarrollo que tenga retrocesos. En la vida real, nadie cambia de la noche a la mañana. En lugar del típico «aprendió a confiar en los demás», muéstralo primero fallando, traicionando su propio crecimiento, y finalmente enfrentando las consecuencias antes de lograrlo.

La prueba final: ¿Tu personaje podría existir en la vida real?

Cuando termines de construir a tu personaje, hazte esta pregunta: ¿Si esta persona existiera en la vida real, me lo creería? Si la respuesta es no, vuelve a trabajarlo. Hay muchos escritores que usan la hora del té/café para esto. Para analizar a tu personaje, queda con él para tomar un café y observarlo, para las escritoras y los escritores de fantasía quizá el mejor lugar sea una taberna, ya vais viendo. Mantén una larga conversación. Ya sabéis que no hablo de forma literal, pero la idea es acercarte a ellos más allá de la historia y captar sus detalles. Los detalles son muy importantes, están ahí, casi no se ven pero construyen todo.

Dales vida, no solo nombres

La clave para crear personajes memorables no está en hacerlos perfectos ni completamente originales, sino en hacerlos humanos. Si puedes lograr que tus lectores los sientan reales, habrás ganado la mitad de la batalla.

Ahora cuéntame, ¿cuál ha sido el personaje más memorable que has creado o leído? ¿Por qué? Comparte en los comentarios y discutamos cómo hacer que cada historia tenga personajes que dejen huella.

¡Manos a la obra, escritora, escritor!

En la sección Recursos para escritores, tenéis una plantilla de Ficha de personaje que suelo usar. Podéis descargarla totalmente gratis. Ver.

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