Tienes tu historia lista. ¡Enhorabuena! Ha sido un camino largo y duro porque los que escribimos sabemos todo lo que conlleva. Pero el camino no acaba aquí. Tampoco lo hará cuando tengas lista tu portada pero ese es otro tema que ya hemos tratado en otras entradas y seguiremos haciéndolo. Nunca nos vienen mal más consejos y recomendaciones en este mundillo.

Mi primera recomendación es que contrates a un profesional, pero aun así, aquí te explico cómo es el proceso de crear una portada basándomelos en mi experiencia. Algo que hay que tener en cuenta, algo muy importante si decides aventurarte, es que el resultado tiene que ser profesional, al menos, todo lo posible. Una portada es más que una ilustración bonita, es la puerta de entrada a tu historia. Sí, hay más elementos importantes como la sinopsis, pero la portada es visual y aunque detrás haya una magnifica historia, es lo primero que van a ver.
Si eres autora autopublicada sabrás que necesitamos de cualquier recurso para llamar la atención, si eres editorial también. Una portada tiene mucho trabajo que hacer, uno de ellos es conseguir que se acerquen o que hagan click para leer tu sinopsis y que ésta también haga su trabajo. ¡Vamos allá!
Analiza tu historia. Tu publico. Tus competidores.
En este primer paso tenemos que tener claro de qué va la historia, qué cuentas, el tono, el género y el público al que va dirigido. En diseño hay reglas y aunque yo soy bastante partidaria de romperlas, antes, tienes que conocerlas. Normalmente, un libro de romance tendrá unos tonos diferentes que un libro de fantasía oscura.
Investiga a tus competidores, busca los libros que son similares al tuyo y analiza sus portadas. Busca referencias, no solo te quedes en el mercado nacional, amplia fronteras, cuantas más referencias mejor. Conoce el estilo con el que se trabaja ahora, pero algo que recomiendo mucho, es que también tires del pasado. Conoce cómo se trabajaba antes. Todo vuelve. Cuando estés buscando, puedes encontrar estilos de hace años que te encajan perfectamente y darles una vuelta para traerlos al presente. De primeras, no descartes nada. Investiga portadas de libros de tu género, pero crea algo único que haga destacar tu obra en un mar de opciones.
Hazte una carpeta con tus referencias, descargadas todas ahí y tómate un tiempo para reflexionar sobre lo que dice tu historia, lo que refleja, lo que le gusta al lector, pero también mírate a ti y qué quieres mostrar. Este paso es un sí o sí hagas tu la portada o te la haga un profesional.
Buscando recursos.
Tenemos claro el estilo, lo que quiero que mi portada grite. La idea. Genial. Ahora viene el siguiente paso y este difiere un poco según vayas a hacerla tú o no, según tus habilidades creativas y técnicas.
Mi software de referencia para diseñar portadas es Photoshop, pero hay otros y otras maneras. Yo uso ese porque es con el que estoy acostumbrada a trabajar, tengo una relación sana con Photoshop. Todo son banderitas verdes. Pero existen más programas o páginas para hacerlo tú misma que requieren menos nivel técnico. Una buena opción que está usando mucha gente es el famoso Canva. Si te has aventurado a hacer tu portada por tu cuenta y no tienes muchos conocimientos técnicos, es un gran recurso.
Pero antes de ponerte manos a la obra, necesitas recursos visuales. Qué quieres que aparezca en tu portada. En el primer paso tiene que quedarte claro si quieres que por ejemplo, aparezca una pareja, tu protagonista o solo elementos. Búscalos.
Recuerda: Las imágenes deben complementar la historia, no sobrecargar la portada. Puedes optar por una ilustración, fotografía o un diseño minimalista, según la sensación que quieras transmitir.
Existen muchos bancos de imágenes, tienen desde fotografías hasta elementos gráficos. Algunos de ellos tienen imágenes gratuitas con créditos, otra opción es pagar para el uso de imágenes o elementos para tener los derechos de reproducción. Aunque todas son similares, es muy recomendable leer sus especificaciones.
Bancos de imágenes:
- Freepik. In love con ellos. Tiene gratuitas con atribución y de pago.
- iStock. De pago. Encuentras prácticamente de todo.
- Pixabay.
- Pexel.
- Unsplash.
- Shutterstock.
Hay más, muchas más, pero estas son de mis favoritas. Tienen un surtido brutal. Si el autora me pide fotografías normalmente tiro de alguno de estos bancos. Por ejemplo:

Cuando diseñé esta portada, la autora me pidió una pareja con esas características, así que me puse a investigar. Pareja, fondo neutro. Después pasó por Photoshop para retocarla y seguí trabajando para crear el fondo y sus elementos.
En ocasiones, los autores me piden una ilustración, como os digo, esto depende de vuestras habilidades si habéis decido hacerla vosotros mismos. En mi caso, cuando me piden esto, abro la funda de mi iPad y trabajo con la app Procreate para dibujar lo que ellos me piden, aquí otro ejemplo:

Tanto el personaje, como las señales y el coche de fondo están dibujados. Esta es la mejor opción si no quieres que haya otra portada similar a la tuya.
¿Qué pasa con las imágenes de los bancos? Pues que la compras tú y cualquier persona. De ahí que muchas veces veamos la misma imagen en portadas diferentes. Vamos con otro ejemplo que seguro que muchos conocéis:

Es exactamente la misma imagen pero con diferente retoque, de hecho, la imagen original es la de la derecha y la retocada la de la izquierda, ¿veis la diferencia entre el fondo rojo y el vestido verde? No solo hablo del color sino del corte.
En fin, que si usáis imágenes de bancos este es el riesgo que asumís. Con los elementos gráficos pasa menos pero también lo he visto, también ocurre con la tipografía.
En definitiva, nada está bien o mal, pero tienes que saber qué estas haciendo y a que te expones. En este paso, elige los recursos que vas a usar, colores y tipografía.
La tipografía.
Este es otro mundo y sí, también hay bancos de tipografía y ocurre exactamente igual que con las imágenes, existen de pago, gratuitos con atribución, etc.
¿Es una novela de misterio? Opta por una tipografía elegante y enigmática. ¿Un thriller trepidante? Letras audaces con un toque de tensión visual. Para el romance, curvas suaves y fluidas transmiten emoción, mientras que un ensayo requiere una fuente sobria y legible que inspire confianza. La clave está en la armonía entre el tono de la obra, el público objetivo y la personalidad del autor. Porque, al final, la tipografía no solo decora: seduce, sugiere y atrapa. Estas son las reglas básicas pero como te dije al principio, las reglas se pueden romper y a veces, ese es el punto clave de todo.
Colores.
Mi recomendación, escoge un color que encaje con tu historia, su público y el estilo y después busca paletas de colores con ese color. Te quitaras de complicaciones para elegir colores secundarios y no cabras en esas combinaciones que dejan ciego al lector.
Los colores evocan emociones. Un buen contraste ayudará a que el título resalte y sea fácil de leer tanto en formato físico como digital.
Armando el puzzle.
Tanto si usas un programa de edición como Canva, lo primero es crear tu plantilla con las medidas de impresión, márgenes y líneas guía para el lomo. Recuerda no pegar los elementos a los límites sino quieres que aparezcan cortados, si es justo lo que quieres, pues nada. Adelante. Si vas a publicar tu libro en KDP, ellos, como son así de buena gente, tienen plantillas para descargar con las medidas y todas las guías en varios formatos.
Palabra super mega importante en diseño y que tienes que tener muy muy en cuenta a la hora de componer tu portada: AIRE. Se refiere al espacio en blanco o espacio negativo que rodea los elementos dentro de una composición. No es un vacío sin propósito, sino una herramienta esencial para mejorar la legibilidad, equilibrio y jerarquía visual de un diseño. Un buen uso del aire ayuda a que los elementos respiren, evita la saturación y dirige la atención del espectador a lo más importante.
Si no tienes ni idea de composición, vuelve a las portadas que has tomado como referencia y fíjate en cómo están dispuestos los elementos, intenta «copiar» la composición. Para esto, hay leyes, no para copiar (que no sé si las hay) sino para componer. No voy a explicarlas aquí porque no acabaría jamás, pero San Google es genial para estas cosas, busca, infórmate. En diseño nada está ahí porque sí, todo, todo, tiene un objetivo.
El título debe ser el elemento más llamativo, seguido del nombre del autor y, si aplica, un subtítulo o una frase destacada.
Coge todos los recursos y empieza a componer en tu lienzo. A veces, tenemos una imagen completa para el fondo, bien, ten cuidado con dónde y cómo pones el título y tu nombre. Comprueba si son legibles, TIENEN QUE SER LEGIBLES, esto no es discutible. Pon tu portada pequeñita en tu portada o levántate que ya llevas muchas horas sentada y distanciarte del ordenador. Mira desde lejos. A veces, la distancia nos enseña nuestro errores (toma frase, sirve para diseñas y para la vida). Asegúrate de que la portada se vea bien en miniatura (para ventas online) y en formato impreso. Un diseño atractivo en grande puede perder impacto cuando se reduce.
Otra cosita que habrás escuchado mil veces, estoy segura de que escribiendo tu historia también, pues en diseño es igual: menos es más.
Déjalo reposar.
Una vez hayas acabado de componer, cierra el programa, la ventana o lo que sea y vuelve a la vida unos días. Después siéntate y observa el trabajo que hiciste. Seguramente, acabes retocando.
Retoca todo lo que sea necesario hasta conseguir lo que habías imaginado o algo mejor. No tengas prisa, piensa que tu portada habla de una historia en la que has estado trabajando mucho tiempo. Tiene que merecer la pena.
Esto es un repaso general y superficial de recomendaciones a la hora de crear una portada, si tienes alguna duda o pregunta concreta puedes hacerlo a través de los comentarios, si pasas de este rollo y quieres que te diseñe tu portada, no lo pienses más y entra en B-cover Factory para más info.
