Conversando con: Donde habitan las sirenas, de María Martínez


Una historia sobre el poder de las segundas oportunidades.
A veces, solo necesitas lanzarte a la deriva para encontrar tu lugar.

Lucía abandonó la isla en la que creció con una única promesa, no regresar jamás. El pasado que allí dejó anclado, aún la atormenta cuando cierra los ojos.
Sin embargo, su determinación se tambalea cuando el destino llama a su puerta y se empeña en devolverla a ese lugar que no consigue olvidar. Incapaz de ignorar la petición de su abuela, Lucía vuelve a Vila Mareva y sus playas bañadas por el sol y las aguas azules del Mediterráneo. Donde se enamoró por primera vez y aprendió lo crueles que pueden ser las personas.
Allí se reencontrará con Laura, su hermana, con la que lleva mucho tiempo distanciada y, mientras el verano se abre paso, Lucía intentará dejar el pasado atrás y derribar los muros que la separan de su familia.

Un encuentro inesperado.
Un secreto que sale a la luz.
Una historia sobre el amor, el destino y los nuevos comienzos.


Fotografía ©Van García

¿Por qué leer Donde habitan las sirenas? Esta historia va de perdonar a los demás, de perdonarnos a nosotros mismos. De cómo volver cuando te alejaste tanto que el tiempo ha borrado el camino de vuelta. Del miedo al rechazo. De querer intentarlo y no saber cómo. Y de mientras piensas en cómo hacerlo, el tiempo sigue pasando y al final, te das cuenta de que se fue. Y te quedaste sin él.

A veces, mientras todo es una tormenta a tu alrededor a la que intentas sobrevivir aparece alguien, a pesar de todo, y conectas. Esa es la historia de Lucía y Román.

Entonces, ¿empezamos por tu prólogo? —te pregunto mientras abro tus primeras páginas.
Tú respiras hondo, casi como si supieras lo que voy a decir.
—Te seré sincero, se me hizo largo. En cuanto entré en él pensé “ah, vale, un flashback más”. Pero tú insististe en que no eras solo eso. Me llevaste a la isla Vila Mareva, a una Lucía adolescente, a ese primer golpe emocional… y sí, empezaste fuerte.
—Es que necesitabas entender de dónde viene Lucía —susurras.
—Y de ahí fui al capítulo uno, donde me recibes con una Lucía adulta, viviendo en Madrid. Aquí te reconozco algo —confieso—, me gustó cómo la obligaste a volver a casa. Esa sensación de regresar al lugar que uno dejó atrás con intención de no volver jamás… Lo transmites tan bien, sé de lo que hablas. Toda su historia, las decisiones, el distanciamiento de su familia…
Te encoges un poco.
—Es que ella tiene que enfrentarse a cosas que lleva demasiado tiempo escondiendo.


—Te confieso, tocas temas delicados, varios, y los hilas mientras Lucía se enamora. Pero lo haces sin restarles peso, mostrando que la vida no se detiene aunque el corazón sí quiera. Me gusta eso, cómo avanzas de un tema sensible a otro y cómo Lucía los enfrenta. Pero, mira, aquí tengo mi única crítica, sentí que la ayuda profesional que necesitaba solo aparece al final, mencionada por encima. Lucía me pareció demasiado fuerte para todo lo que carga, como si lo resolviera con demasiada facilidad.
Tú guardas silencio, quizá aceptando la observación.
—Hubiera sido una gran oportunidad para normalizar un poco más la salud mental —añado—, aunque entiendo que sí lo trabajas en otro personaje.

Fotografía ©Van García

—¿Y qué hay de Román? —preguntas, curioso.
—Ay, a ver… —sonrío—. Me ha encantado, sí, pero es el que más cliché y predecible me resultó. En cambio la abuela, su hermana Laura, y toda la familia de Lucía… ¡qué bien construidos están!

Me guiñas un ojo, como si guardaras un secreto, y lo entiendo cuando llego a los dos plot twist.
—Mira, no sé si estoy perdiendo facultades, cosa de la edad, o es que literalmente me absorbiste —suelto una risa maligna—, pero me sorprendiste, no estaba pensando en lo que venía después sino disfrutando el momento, como los protagonistas. Y eso no es fácil. El último giro lo viví con un “¿cómo que qué? espera, volví atrás… ¡sí, has dicho eso!”. Y me encantó.

—¿Qué te pareció la historia de amor de mis páginas?
—Tu parte romántica… sí, me gustó. Natural, lenta, coherente. Pero lo que más disfruté fueron las historias personales que arrastran los protagonistas.
—Sigo la estructura de siempre —admites.
—Y a mí eso me encanta —respondo sin dudar—. No me haces sufrir gratuitamente ni por largo tiempo, y eso me parece un sello que valoro mucho cuando te leo.

El desenlace de la trama, de la relación de los personajes entre ambos y respecto a sus propios mundos sí es algo que me esperaba, pero a mí personalmente no me importa en este tipo de libros.
—Busco el cómo, no el qué. Y tú lo sabes —digo mientras cierro tus tapas con cariño—. Cómo ardes a fuego lento, cómo todo sigue avanzando aunque los personajes estén rotos, aunque el mundo que los rodea también lo esté.

Tú te despides suave, casi como una ola que llega y se retira.
—Nos volveremos a encontrar —me aseguras.

Y yo sé que sí, que volveré a Vila Mareva.

Todas las fotografías que ilustran la entrada tienen ©Van García

Personalmente, me ha encantado la edición. Ultimamente el diseño de portadas de libros de romántica estaba abusando, en mí no tan humilde opinión, de demasiadas decoraciones florales, de elementos independientes. Me gustan mucho ese tipo de portadas, el problema es que todas empezaban a parecerse demasiado, en el mismo género, publicadas en las mismas temporadas, de diferentes autoras. El problema no era el diseño, sino la saturación y aún se siguen haciendo. Así que cuando vi esta, con esas tintas planas y esos colores degradados me cautivó al momento. ¿Habéis tenido el libro en las manos? Una gozada. Portada mate con detalles metálicos. Simplemente, me encanta, no solo consigue su función, representa 100% la historia, es que es simple y llanamente bonita.

Y trae sorpresa. Tenemos un libro de cubierta de tapa blanda con solapas, la misma portada se prolonga y se dobla hacia adentro, tanto en el interior de la solapa como de la propia cubierta se ha impreso, por un lado, la imagen de María Martínez y en la parte de la solapa una dedicatoria. En la parte trasera, hay impreso una recopilación de sus libros con Crossbook.
Este libro ha sido un regalo, no tenía ni idea de que la edición era así, cuál fue mi sorpresa al verlo. Una gran sorpresa.

Antes de terminar y como opinión totalmente innecesaria, el libro se publicó el pasado 19 de noviembre, me ha sorprendido porque me pegaba para publicarse en la temporada de temporada primavera/verano por todo el tema de la isla. Pero bueno, a María Martínez está bien publicarla en cualquier época del año.

Deja un comentario