Qué es la primera corrección de una novela y por qué es clave para el escritor
La importancia de la primera corrección antes de la corrección profesional
Estoy de lleno en el proceso de corrección de mi última novela, una historia de fantasía autoconclusiva. Aprovechando que estoy en esta etapa os dejo por aquí algunas cosillas que tener en cuenta cuando estas en la fase de autocorrección/reescritura. Hay algunos autores a los que no les gusta esta parte, a mí, me encanta. El primer borrador es el bloque de mármol, la primera corrección/reescritura es cuando empiezas a esculpir. Si Miguel Ángel podía ver un ángel en un bloque de mármol, tú puedes ver en ese borrador tu libro, pero hay que trabarlo.

La primera corrección que hacemos como autores es una de las fases más importantes del proceso creativo: es dónde el texto empieza a transformarse en una obra consciente, coherente y con intención.
En esta etapa no se trata de pulir cada coma ni de obsesionarse con la perfección, sino de aprender a leer tu manuscrito con distancia, identificar vicios habituales y fortalecer aquello que hace única tu voz narrativa. No te preocupes, ya volverás para pulir cada coma hasta hartarte. Aunque no lo creas, te acabas mareando de dar vueltas a tu borrador, hasta que lo dejas ir a las manos de los profesionales de la corrección. Cuesta, pero hay que dejarlos volar.
A continuación, os dejo algunos básicos que no podemos dejar pasar en la primera revisión de nuestro borrador. Siempre estoy pendiente de estas cosillas en la primera vuelta y cuando escribo. ¿Tú también?
Antes de corregir tu novela: deja reposar el borrador
Antes de corregir, aléjate del texto. Unas semanas o incluso un mes permiten que olvides lo que creías haber escrito y puedas leer lo que realmente está en la página. Te vas a sorprender, en muchas ocasiones no va a ser bonito. Este reposo es clave para detectar:
- Repeticiones
- Incoherencias
- Escenas innecesarias
- Problemas de ritmo
- E idas de olla
Consejo práctico: imprime el manuscrito o cámbiale el formato (tipografía, tamaño, soporte). Leerlo “distinto” ayuda a verlo con ojos nuevos. A mí personalmente, me funciona muy bien imprimirlo en A5 y corregirlo a mano, pero lo hago en una segunda corrección, la primera vuelta siempre se la doy en el ordenador después de dejarlo reposar.
Primera autocorrección literaria: piensa como escritor, no como editor
Eliminar escenas innecesarias en la primera corrección de una novela
En la primera corrección no busques la perfección técnica. El objetivo es mejorar la narración, no dejarla lista para imprenta.
Pregúntate:
- ¿La historia se entiende, el conflicto o el tema?
- ¿Los personajes tienen un arco claro?
- ¿Cada escena aporta algo?
- ¿El tono es coherente?
- ¿Avanza la trama?
Si la respuesta es no, considera eliminarla o reescribirla. Matar escenas también es parte del oficio. Una buena novela no es la que tiene más páginas, sino la que no tiene páginas sobrantes.
La corrección ortotipográfica profunda vendrá después. Ahora toca estructura, estilo y claridad narrativa. Aquí toca eliminar muchas escenas que no aportan nada a la historia, a mí esto me cuesta horrores y nunca estoy segura de hacerlo bien, en muchas ocasiones, todo nos parece importante, pero no, no lo es. La experiencia te ayuda a darte cuenta de estas cosas.
Escuchar consejos es importante, pero no conviertas la corrección en una poda excesiva. Si todo suena neutro, probablemente hayas ido demasiado lejos. La primera corrección debe pulir tu estilo, no borrarlo.
Errores comunes del primer borrador que debes corregir
Uso excesivo de adverbios terminados en -mente en la novela
Este es uno de los clásicos. Uno de los consejos más repetidos es revisar el uso excesivo de adverbios acabados en -mente. No están prohibidos, pero debilitan el texto cuando sustituyen a una acción concreta. Generalmente (¡ja!), los voy corrigiendo a medida que escribo pero a veces, me lleva demasiado tiempo sustituirlos y sigo hacia delante, me ocupo de ellos en la primera corrección.
Recuerda que se habla del uso excesivo, no de su prohibición completa, aunque haya escritores que los odien.
Ejemplo poco eficaz:
—Te lo dije claramente —respondió enfadadamente.
Ejemplo mejorado:
—Te lo dije —respondió, apretando los dientes y clavando la mirada en él.
El ejemplo no es el mejor del mundo, ni bueno siquiera, pero lo entiendes, ¿no? La acción y el gesto muestran la emoción sin necesidad de explicarla.
Must: si puedes eliminar el adverbio y reforzar el verbo o la acción, hazlo.
El abuso del “como si” en narrativa y cómo evitarlo
Otro clásico. El “como si” es un recurso comparativo potente, pero en exceso puede volver el estilo repetitivo o poco preciso. Antes os he dicho que hay escritores que odian los adverbios acabados en -mente, yo odio el «como si». Lo confieso, lo odio con toda mi alma y no tengo ninguna razón específica. Cada vez que me salen escribiendo, y me salen mucho, me odio un poco. Con estos me suelo bloquear mucho a la hora de escribir porque no los quiero dejar hasta la corrección, aunque me obligo a hacerlo porque en muchos casos necesito bastante tiempo para sustituirlos y que la cosa quede aceptable. Aun así, hay algunos aferrados a mí, pero estoy trabajando en ello.
Ejemplo abusivo (mi alma sufre con este ejemplo ):
Caminaba como si no tocara el suelo, hablaba como si tuviera miedo, miraba como si esperara algo terrible.
Alternativa más limpia:
Caminaba ligero, hablaba con cautela y miraba a su alrededor, esperando lo peor.
Consejo: detecta patrones. Si usas mucho una estructura, probablemente sea un tic de escritura.
Mostrar y no contar: clave para mejorar tu escritura
Show, don’t tell
No significa que nunca puedas contar. Significa que las emociones y conflictos importantes deben experimentarse, no explicarse. Y esto es difícil de …. Es difícil, a mí me lo resulta. Sin embargo, ya he conseguido darme cuenta, puede que no en todas las ocasiones, así que cuántas más vueltas le dé a mi borrador más los veo. La manera en que he llegado a verlos de una manera más o menos automática es con la práctica, escribiendo mucho, leyendo muchos ejemplos, consejos de otros escritores, más ejemplos, leyendo, buscando lo que me dicen, con miles de ejemplos más.
¿Sabes para qué sirven las criticas malas con fundamento? Para aprender, aprende de las que te hacen a ti y a los demás. En este caso concreto a mí me ha servido mucho, porque la teoría la pillé rápido, pero en la práctica eso de mostrar y no contar, no lo veía, no. Daba igual cómo me lo explicarán, que no.
Así que buscar la frase aplicada, con buenas escritoras y buenos escritores, y también cuando está mal aplicado, me sirvió para por fin poder verlo. Aunque aún tengo que practicar mucho.
Ejemplo de “contar”:
Marta estaba triste porque se sentía sola.
Ejemplo de “mostrar”:
Marta dejó el móvil sobre la mesa. Ningún mensaje nuevo. Miró el reloj y volvió a sentarse en silencio.
El lector deduce la emoción, y eso crea una conexión más profunda.
Must narrativo: muestra siempre en las escenas clave. Reserva el “contar” para transiciones o información secundaria, básicamente, para lo que no es importante o clave.
Cómo mejorar el estilo narrativo en la primera corrección
Verbos débiles y cómo sustituirlos por acciones
Los verbos genéricos (ser, estar, haber) y los diálogos que explican lo obvio suelen abundar en los primeros borradores.
Ejemplo mejorable:
—Estoy muy nervioso porque mañana es el juicio —dijo.
Versión más narrativa:
—Mañana es el juicio —dijo, sin poder dejar de mover la pierna bajo la mesa.
Deja que el subtexto trabaje por ti. Los personajes no siempre dicen lo que sienten. Recuerda: tú tampoco.
Diálogos explicativos: cómo hacerlos más naturales
Uno de los problemas más frecuentes en el primer borrador de una novela son los diálogos excesivamente explicativos. Ocurren cuando los personajes dicen en voz alta información que el lector ya sabe o que resulta poco natural que verbalicen. Esto suele suceder porque el escritor intenta asegurarse de que nada quede sin explicar.
Ejemplo de diálogo explicativo:
—Como ya sabes, hermano, nuestros padres murieron hace diez años en aquel accidente y desde entonces vivo solo en esta casa.
En la vida real, nadie habla así. En narrativa, este tipo de diálogo rompe la ilusión de realidad y hace evidente la mano del autor.
Versión corregida y más natural:
—Desde el accidente no has vuelto a pisar esta casa —dijo él, mirando el polvo acumulado en los muebles.
La información sigue ahí, pero se transmite de forma indirecta, apoyándose en el contexto y en la acción. Si un diálogo existe solo para informar al lector, probablemente deba ser reescrito, reducido o trasladado a la narración.
Repeticiones y muletillas en la autocorrección literaria
Durante la escritura del borrador, es habitual que aparezcan repeticiones inconscientes: palabras, estructuras sintácticas o expresiones que el autor utiliza como apoyo. En la primera corrección, detectarlas y corregirlas es fundamental para mejorar la fluidez del texto.
Algunas muletillas comunes:
“De alguna manera”
“En cierto modo”
“Parecía que”
“Un poco”
“Muy”
Usa la función de búsqueda del procesador de texto para localizar palabras repetidas. Si una expresión aparece con frecuencia, pregúntate si realmente es necesaria cada vez.
Frases en pasiva y por qué no usarlas
El Sr. King las odia. El uso excesivo de la voz pasiva debilita la narración, ralentiza el ritmo y aleja al lector de la acción. En narrativa, especialmente en novela, la voz activa suele ser más directa, visual y emocional.
La voz pasiva resta dinamismo, oculta al sujeto de la acción, suena más impersonal y menos narrativa. Esto no significa eliminar todas las pasivas, pero sí revisarlas conscientemente y sustituirlas cuando no aporten un efecto buscado.

La primera corrección es un acto de cuidado
Corregir tu propia novela por primera vez es un ejercicio de honestidad y paciencia. No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo mejor. De entender tu texto, fortalecerlo y prepararlo para seguir corrigiéndolo y pulirlo al máximo hasta poder contar con profesionales para dejarlo listo para su publicación.
Tómate esta corrección como lo que es, el momento en el que dejas de ser solo quien escribió la historia y empiezas a ser quien la construye de verdad. Es el momento de esculpir fino.
Si cuidas esta fase, el resto del camino será mucho más sólido.
