San Valentín vuelve como cada año. A veces, llega envuelto en corazones, con frases manidas del amor todo lo puede, todo lo sana, todo lo arregla. En la ficción —especialmente en la fantasía new adult— esta idea se repite demasiado en algunas ocasiones. Pero hay una pregunta incómoda que merece ser formulada, también desde la literatura:
¿Y si el amor no fuera suficiente?
¿Y si seguir contándolo así no solo empobrece las historias, sino que también nos hace daño?

El mito romántico que aprendimos a amar
A veces, desde muy jóvenes la sociedad y nuestro contexto nos bombardea con el amor romántico e interiorizamos que encontrar a la persona adecuada nos transformará. Nos hará mejores, más fuertes, más completas. No voy a entrar en este debate, para algunos será, para otros no, pero lo que sí vemos son reflejos, en este caso, en algunas historias que leemos.
La fantasía romántica ha heredado este mito y lo ha vestido de épica, enemigos que se aman, traumas que se disuelven con un beso, heridas profundas que desaparecen al ser vistas por el otro.
El problema no es el amor en sí. El problema es atribuirle un poder terapéutico que no (siempre) tiene.
Psicología del amor: acompañar no es sanar
Desde la psicología, el amor es un vínculo, no un tratamiento. Puede ofrecer apoyo, seguridad, motivación y contención emocional. Pero no sustituye el proceso interno que requiere la sanación individual.
Cuando una historia plantea que el amor romántico cura traumas, transmite un mensaje peligroso. Basta con ser amada para dejar de sufrir. Y cuando eso no ocurre en la vida real —porque no ocurre—, aparece la culpa. Esto, que en principio a mucha gente le puede parecer absurdo, hay que verlo desde otras perspectivas. Básicamente, sal de tus zapatos y echa un vistazo a los zapatos de los demás, es decir, tener un mensaje como ese, por ejemplo, en un libro al que tiene acceso todo el mundo no es lo más indicado. Quizá pueda cogerlo esa chica o chico adolescente que aun está un poco perdido o que quizá aun sin estarlo, todavía no comprende muy bien cómo va la cosa en las relaciones. Y puede que no te pase a ti, pero hay adultos que ni siquiera son conscientes de lo que les pasa y de que tienen un relación tóxica no solo con otra persona, sino con el propio concepto de relación. ¿Me seguís?
El amor no lo cura todo. Y decir lo contrario también hace daño.
Dependencia emocional disfrazada de épica
En la fantasía new adult, muchas relaciones intensas se presentan como pasionales, profundas, destinadas. Sin embargo, al mirarlas con lupa, encontramos dinámicas que se parecen más a la dependencia emocional que al amor sano.
Se normaliza:
- Que uno de los personajes sea el único sostén emocional del otro.
- Que el dolor justifique el control, los celos o la agresividad.
- Que la salvación venga siempre de fuera.
Narrativamente es intenso. Psicológicamente, es problemático.
El amor como salvación: una carga injusta
Cuando un personaje es el salvador emocional del otro, la historia le impone una responsabilidad imposible, ser suficiente para reparar lo irreparable. Este tipo de narrativa no solo limita a los personajes, también refuerza una idea especialmente dañina en lectoras jóvenes, amar es sacrificarse hasta desaparecer. El amor no debería ser una prueba de resistencia al dolor ajeno, sino un espacio donde dos personas puedan encontrarse sin anularse.

¿Entonces ya no podemos escribir romance?
Sí. Y debemos.
Pero desde un lugar más honesto y adulto.
El amor puede:
- Acompañar procesos de cambio.
- Sostener en momentos difíciles.
- Ser un motor narrativo poderoso.
Lo que no debería hacer es reemplazar el crecimiento personal ni convertirse en la única vía de redención. La fantasía new adult tiene la oportunidad de contar relaciones donde el amor no salva, pero sí camina al lado.
Cómo escribir relaciones sanas sin que sean aburridas
Uno de los grandes miedos de las autoras es que una relación sana resulte plana. Pero la profundidad no nace del sufrimiento constante, sino del conflicto real.
Algunas claves narrativas:
- Permite que los personajes tengan procesos individuales.
- Que el amor no elimine el conflicto, sino que lo complejice.
- Muestra límites, elecciones difíciles y responsabilidad emocional.
- Haz que el crecimiento sea compartido, no dependiente.
Una relación sana no es una relación sin tensión, sino una donde la tensión no destruye.
San Valentín y la oportunidad de contar otra historia
San Valentín puede ser algo más que corazones y finales perfectos. Puede ser el momento ideal para cuestionar qué historias seguimos repitiendo y por qué. El New Adult no tiene que renunciar a la emoción para ser responsable. Puede ser romántica sin ser ingenua, intensa sin ser dañina, esperanzadora sin prometer curas milagro.
Para terminar
El amor importa. Importa mucho. Pero no lo hace todo, ni debería. Quizá la historia más poderosa que podemos contar —y leer— es aquella en la que dos personas se eligen no para salvarse, sino para acompañarse mientras aprenden a sostenerse por sí mismas. En un mundo que insiste en que el amor debe curarlo todo, escribir otra narrativa también es un acto de cuidado.
Y tú, ¿qué clase de historias de amor escribes?

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